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Regreso a clases: cómo preparar a la familia para comenzar un nuevo ciclo



Un buen regreso comienza antes del primer día


El regreso a clases representa mucho más que comprar útiles, preparar uniformes y organizar mochilas. También significa retomar horarios, recuperar hábitos y prepararnos emocionalmente para una nueva etapa.


Después de las vacaciones, es normal que algunos niños y adolescentes necesiten tiempo para volver a adaptarse al ritmo escolar. Por eso, la preparación en casa puede hacer una gran diferencia. La Academia Americana de Pediatría recomienda recuperar gradualmente las rutinas de sueño y anticipar aspectos prácticos del regreso para facilitar la transición.


Recuperar horarios poco a poco


No es necesario esperar hasta la noche anterior al regreso. Algunos días antes, podemos comenzar a adelantar gradualmente la hora de dormir y despertar, establecer nuevamente horarios para las comidas y recuperar espacios destinados a leer, estudiar o realizar actividades.


Las rutinas predecibles ayudan a los niños a saber qué esperar y pueden

proporcionarles mayor seguridad durante los periodos de cambio.


Preparar juntos lo necesario


Permitir que tus hijos participen en la preparación también ayuda a generar entusiasmo.

Revisar juntos los útiles, preparar la mochila, elegir algunos materiales, organizar el uniforme o acondicionar el espacio de estudio transforma las obligaciones del regreso a clases en una experiencia compartida.

Además, involucrarlos favorece algo muy importante: comenzar a asumir responsabilidad sobre sus propias actividades.


Hablar también de las emociones


No todos viven el regreso de la misma manera. Algunos niños están emocionados por reencontrarse con sus amigos; otros pueden sentir nervios, incertidumbre o preocupación.


Preguntarles cómo se sienten y escucharlos sin minimizar sus emociones puede ayudarlos a expresar lo que necesitan. Si existe alguna preocupación concreta, hablar sobre ella permite buscar soluciones juntos. La AAP recomienda conversar de manera comprensiva con los niños cuando manifiestan temor o resistencia relacionada con la escuela.


Transmitir confianza


La actitud de los adultos también influye. Hablar positivamente sobre el nuevo ciclo, recordar experiencias agradables y mostrar confianza frente a los retos ayuda a construir una expectativa más favorable.

Cada nuevo ciclo trae maestros, aprendizajes, amigos, experiencias y desafíos distintos.


Preparar el regreso a clases no significa buscar que todo sea perfecto. Significa acompañar a nuestros hijos para que lleguen al primer día sintiendo que cuentan con una familia que los escucha, los orienta y confía en ellos.


Un nuevo ciclo escolar es una nueva oportunidad para aprender, crecer y construir grandes recuerdos.

 
 
 

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