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Lunch escolar: ideas prácticas para comer rico, variado y saludable


Preparar el lunch no tiene que convertirse en una misión imposible


Cada mañana aparece la misma pregunta en miles de hogares: “¿Qué le pongo hoy de lunch?”


Encontrar opciones que sean prácticas, variadas, atractivas para los niños y adecuadas para su jornada escolar puede parecer complicado. Sin embargo, tener algunas combinaciones básicas puede simplificar mucho la tarea.

Una alimentación variada puede integrar frutas y verduras, cereales, alimentos con proteína y lácteos u otras alternativas adecuadas para cada niño.


Piensa en combinaciones, no en menús complicados


Un buen lunch puede construirse combinando diferentes grupos de alimentos.

Por ejemplo: un sándwich de pollo o queso acompañado de pepino y fruta; quesadillas con verduras y fresas; yogurt natural con fruta y avena; rollitos de tortilla con pollo y verduras; o pasta fría con vegetales y alguna fuente de proteína.


No todos los lunches necesitan ser elaborados. Lo importante es procurar variedad durante la semana.


Cinco ideas para comenzar

Una combinación sencilla puede ser quesadilla de queso con jitomate, fresas y agua natural. Otro día puedes preparar un sándwich de pollo con lechuga acompañado de manzana.

También puedes probar yogurt natural con fruta, avena y un pequeño sándwich; pasta fría con pollo y verduras; o rollitos de tortilla con queso, pepino y una pieza de fruta.

Las porciones siempre deben adaptarse a la edad, necesidades y apetito de cada niño.


Haz que tus hijos participen


Una estrategia sencilla para mejorar la aceptación del lunch consiste en involucrarlos.


Puedes ofrecer dos opciones adecuadas y permitirles escoger: “¿Prefieres manzana o mandarina?”, “¿Hoy quieres sándwich o quesadilla?”

Participar en pequeñas decisiones también puede convertirse en una oportunidad para hablar sobre alimentación y responsabilidad.


La presentación también cuenta


No necesitamos crear figuras complicadas todos los días. Cortar una fruta de manera diferente, alternar colores, utilizar recipientes pequeños o variar las combinaciones puede hacer más atractivo el momento de comer.


También vale la pena observar qué alimentos regresan constantemente a casa. Esa información permite ajustar cantidades y conocer mejor las preferencias de nuestros hijos.


Cuidemos también la conservación


Cuando el lunch contiene productos perecederos que necesitan refrigeración, es importante mantenerlos fríos. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos recomienda utilizar una lonchera aislante y fuentes frías, como paquetes de gel congelado, para conservar de forma segura los alimentos perecederos.



Preparar el lunch escolar es un pequeño acto cotidiano que también puede enseñar a nuestros hijos a tomar mejores decisiones.


No busquemos el lunch perfecto. Busquemos opciones variadas, prácticas y pensadas con cariño para acompañar su día escolar.

 
 
 

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